lunes, 23 de junio de 2008

"Yo no robo ni mato: sobrevivo": Sra. Wolff

BAJO LA PIEL DE CASTOR
Versión libre de la obra Der Biberpelz de Gerthart Hauptmann
Por Andrés Weiss, Stefanie Weiss y Luís Tavira.


Aunque la obra fue escrita en 1892, vemos reflejados ciertos factores sobre la devastación humana y social que también se dan en la actualidad, se cuestiona a su vez un sistema político-económico de corrupción, clasismo y militarismo.
La trama se desarrolla en un pequeño pueblo dominado por un gobierno que no está interesado por la pobreza de sus habitantes; donde el hambre está controlada gracias a leyes que impiden a los pobladores cazar, y que se ven inundados en una atmósfera de terror emprendida desde las instituciones de la monarquía comienzan una “caza” hacia aquellas personas que tuvieran una forma de pensar distinta, más democrática.
En este poblado, una familia vive con la ilusión de poder tener el dinero suficiente para ser propietarios del lugar en el que residen, la madre está angustiada por sacar a su familia adelante, teniendo como obstáculos no sólo la sociedad en la que están sino un esposo deprimido que no la apoya como ella quisiera, el fantasma de un hijo muerto, el cuidado de sus hijas, que al ser mujeres son más vulnerables, lo cual se nota cuando una de ellas es atacada (golpe e intento de abuso sexual) por su patrón, viéndose obligada a dejar la casa en donde trabaja, y por consiguiente el sueldo.
Teniendo la esperanza de poder liquidar inmediatamente su deuda, roba de la comisaría un abrigo de castor que habían dejado olvidado, se lo vende al comerciante del lugar y este hecho desata más adelante una tragedia en el lugar.
En resumen, la obra nos demuestra una situación actual cuestionando las instituciones, ya que se manejan con el discurso de que son impuestas por el Estado para mediar los conflictos que surgen de la sociedad, sin embargo la corrompe y la vulneran sobajando a las personas, comprobando lo que el hombre puede llegar hacer por sobrevivir ante la corrupción y el despotismo.

A pesar de que dura aprox. 4 horas, con una buena compañia, un vaso de agua o café, y los intermedios más que oportunos, el tiempo se pasa volando, así que realmente no hay excusas. Las actuaciones son extraordinarias, sobre todo Julieta Egurrola, quien interpreta a la señora Wolff, la protagonista de la obra.
Es sorprendente la escenografía que tienen, sobre todo una casa que gira por completo en el escenario, me hubiera gustado entrar y recorrerla, cual casa en el árbol como cuando eramos niños. Pero no es lo único que sorprende, también la comisaría y el puerto del poblado son para recalcar.
Actualmente está en el Centro Cultural Universitario, de jueves a domingo a las 18.00, jueves $30 no hay pretexto.
Aquí otra reseña.

Escrito por La Morenita, en cooperación con El que te dije.

lunes, 16 de junio de 2008

Los gritos y susurros de Bergman

El sufrimiento no deja de ser una incómoda escolta en nuestras vidas, queramos o no, su presencia nunca desaparecerá por completo. En algunas ocasiones vive en silencio, en otras, nos aprisiona hasta el punto de la asfixia. Bajo este tono, el cineasta sueco Ingmar Bergman (Uppsala, 14 de julio de 1918 – Farö, 30 de julio de 2007) realiza en 1972 una de las obras monumentales del cine mundial, Gritos y susurros (Viskningar och rop, en sueco)
El filme relata la historia de tres hermanas de una familia acomodada en Suecia que, tras varios años de ausencia, se reúnen debido a la enfermedad terminal de una de ellas, Agnes, quien es cuidada celosa y cariñosamente por la sirvienta de la casa, Anna.
Sin embargo, la línea central de la película no permanece sólo con el sufrimiento físico de Agnes, sino que aborda la agonía emocional de las otras dos hermanas, María y Karin, la primera esboza una personalidad caprichosa y egoísta, mientras la segunda resulta ser la imagen de la frialdad, una mujer que vive en un matrimonio incómodo y sin amor alguno.
El lente de Bergman logra capturar, a través de una visión analítica y reflexiva, todos los matices de tres vidas tormentosas, mediante la predominancia del color rojo, la carencia de música y los primerísimos planos, que agudizan y acentúan más el drama de la historia. Aunado a lo anterior, las actuaciones de Harriet Andersson, Ingrid Thulin, Liv Ullmann y Kari Sylwan aportan el toque clave, para reflejar la genialidad del director nórdico.
El pesar, la fe religiosa, el debate ontológico y la incomunicación humana, profundos estigmas bergmanianos, son elementos constantes en una película que muestra, como su título bien lo sugiere, los gritos, por un lado, de una dulce Agnes, causados por un cáncer masivo y, por el otro, los susurros, de María y Karin, que se esconden debajo de una máscara hipócrita y frívola.

Las Armas Secretas, de Julio Cortázar

Las Armas Secretas, libro publicado en 1958, en él podemos encontrar uno de los temas presente siempre dentro de la obra de Cortázar: el de las alternativas a la realidad. Hé aquí un fragmento para que se note ese cuestionamiento a "LA REALIDAD":
Curioso que la gente crea que tender una cama es exactamente lo mismo que tender una cama, que dar la mano es siempre lo mismo que dar la mano, que abrir una lata de sardinas es abrir al infinito la misma lata de sardinas.
Así comienza el cuento que le da nombre al libro y en general ese es el tono de todos los relatos, pero cada uno distinto del otro, manejados magistralmente como sólo la pluma de Cortázar podía.
Es muy recomendable la edición se Susana Jakfalvi en Cátedra, donde vienen unas muy oportunas notas a pie de página donde nos amplía cierta información, aunque también hay otras que salen sobrando para nosotros latinoamericanos, como la explicación de ciertos términos coloquiales argentinos (que igual los utilizamos en México) a los lectores españoles, como ejemplos:

"Dos señoras que ya estaban por irse"---> Estar por, en el cono sur de América Latina indica inminencia de la acción, estar a punto de, para.
"Estaba ahí, mirándolo, parado a los pies de la cama"---> Parado, 'de pie', pararse por 'ponerse de pie', común en latinoamerica y también en Asturiano y Sefardí.

Y así continúan algunas notas más... por lo demás, la edición es bastante buena.
Todos los relatos que están incluidos en el libro son por demás excepcionales, en particular disfruté en demasía: Las Armas Secretas, El perseguidor (inspirado en el cronopio y jazzista Charlie Parker) y Cartas a Mamá.

Pero bueno, quién soy yo para comentar el libro cuando aún se conservan entrevistas al autor:



Y para adentrarse un poco más en ese mundo Johnny Carter (versión cortaziana de Parker), aquí en vivo junto con Dizzy Gillespie:



miércoles, 28 de mayo de 2008

¿politización del blog? no...pero sí...

Ahora que Diavolo por fin abordó un tema político (lo cual me parece adecuado, ya que en esta sociedad polarizada cada vez predomina más el "mejor no hablar para no meterme en problemas irreconciliables", siendo que hubo un sisma reciente entre familiares, amigos, compañeros de trabajo, compañeros del gimansio, de la escuela...), me dio el motivo perfecto para comentar lo siguiente; si bien no creo que este blog se convierta en puramente político, si creo que tenemos la responsabilidad de hablar en algún momento sobre ciertos temas importantes en nuestro país o el mundo.

Lo más relevante en esta labor que de vez en cuando realizaremos, es que este es un pequeño espacio ante el cerco mediatico de los monopolios de la comunicación, y es justo esto lo primero que tendríamos que cuestionar: el papel supuestamente neutral de los noticieros, donde siempre se erigen como jueces poseedores de la verdad.

Esto me recordó cierto artículo que leí hace tiempo sobre un debate entre Foucault y Chomsky (que se encuentra en video), donde retomaré una frase del primero: Estamos viviendo bajo un régimen de dictadura de clase, de un poder de clase que se impone a través de la violencia, incluso cuando los instrumentos de esta violencia son instuticionales y constitucionales; y a ese nivel hablar de democracia carece de sentido por completo.
Dentro del video existe una intervención muy interesante de Foucault: Me parece que la tarea real de la política en una sociedad semejante a la nuestra es criticar el trabajo de las instituciones las cuales aparecen neutrales e independientes. En ese momento él hablaba sobre la familia y la psiquiatría, pero me parece que hoy en día no podemos olvidar a los medios de comunicación.
En fin, el video y el artículo antes mencionados son muy interesantes y aquí sólo se dio una visión muy escueta de su contenido, así que mejor revísenlos y júzguenlos. Más bien los incluí porque comparto muchas de las tesis de Foucualt, jaja.



Si alguien quiere obtener más información sobre la democratización de nuestros medios de comunicación, visiten el siguiente sitio: Por Nuestros Medios

viernes, 23 de mayo de 2008

Al son de los balazos

México presenta, hoy en día, un escenario terrorífico. Las jornadas sangrientas que se han desarrollado en el país (especialmente en el norte) han puesto en jaque la capacidad de Felipe Calderón para contener el embate de las narco-ejecuciones. Tan sólo en lo que va de la administración calderonista, más de cuatro mil personas han sido ultimadas.
A pesar de los grandes operativos militares orquestados por el Ejecutivo Federal, estados como Baja California, Durango, Sinaloa, Chihuahua, Michoacán, Estado de México y Guerrero, se codean entre las entidades más violentas de la República. Asesinatos y "levantones", sin freno. Autoridades policiacas viven a diario con pánico, algunos renuncian a sus cargos, otros mueren. Los narcos feudalizan territorios.
Peor aún para Calderón, la célula delictiva llamada "La Federación" o "La Comitiva" vive una pugna por el poder, una disputa entre los Beltrán Leyva y el "Chapo" Guzmán, situación que beneficia a "Los Zetas", para poder consolidarse como el cártel más fuerte del país, un grupo que, según autoridades de la DEA, es altamente violento. Se bosqueja un panorama más sangriento.
"Ya basta", dijo recientemente el sucesor de Vicente Fox, en un tono que da muestra de la desesperación e impotencia que carga consigo todos los días, ante la ola de crímenes que se ha desatado en el país que no logra abatir y, dicho sea de paso, no lo hará, pues el crimen organizado lo supera por mucho.
La República Mexicana baila al son de los balazos sobre tapetes de cadáveres. El narco se convierte en un constante prefijo del vocablo cotidiano, "narco-ejecución", "narco-batalla", "narco-violencia", "narco-balacera", etc. En fin, no queda más que el exilio voluntario o la resignación de vivir en nuestro querido Narco-México.

domingo, 11 de mayo de 2008

Metro

Paula tenía muchas cualidades importantes, aunque cabe aceptar también algunos defectos, que en realidad no sé si se pudieran nombrar así. Eran descuidos tan importantes, que en ocasiones la llevaban a algo mejor y si no mejor, por lo menos más divertido.
Uno de estos descuidos era, bajarse en la mayoría de las ocasiones, en estaciones de metro a las que no iba, casi siempre antes o después, pero nunca exactamente en el lugar destinado. Esta falta de atención no es por una falta de vitaminas o porque se quede dormida o porque esté leyendo un libro de Julio Verne o una revista, esto se debe más bien a que ella piensa en cosas muy extrañas, le absorben toda la atención y únicamente se dedica a analizar el proceso de la idea que tiene en el momento y no la suelta hasta que la comprende.

Cierto día pensaba con gran dedicación una frase de Borges, quería lograr aprehender (porque el otro “aprender” ya lo había logrado) realmente el trasfondo de la oración, separaba mentalmente todos los signos lingüísticos que la componían, deconstruía la frase, ingenuamente quería comprender el todo a través de la suma de las partes.
A mitad de la separación de un artículo de un sustantivo de un adjetivo de un verbo de un pronombre; se abren las puertas del vagón y ella sale, no por voluntad sino por una fuerza exterior que la movió. Las puertas se cierran a sus espaldas, sus pensamientos se interrumpen, vuelta a la realidad (¿su realidad o la realidad universal?), súbita toma de conciencia de que no es la estación correcta. Lo único que le queda por hacer es levantar la mirada hacia la pared que tiene al frente y ver ahí, como una señal de otro mundo, la cara de Borges pintada en un mural. Terrible sentimiento de que aquello va más allá de la casualidad y que de alguna u otra forma se tenía que bajar justo en aquél lugar y ver al autor de la cita que estaba analizando... Probablemente era un mensaje para no buscar un más allá, un significado de fondo en la frase. Pero a lo mejor era una extraña conexión metafísica-parapsicológica del azar, entre el inframundo donde pudiera estar Borges, recibiendo y transmitiendo este tipo de mensajes en aquella estación subterránea de metro.

Cuando Paula decidió retomar su rumbo y tomar el siguiente tren, estaba menos absorta en tratar de entender la frase, prefería ahora sentirla, sabía que eso era mucho mejor. El tren llegó. Se abrieron las puertas y fue la única en esa estación que entró al vagón, aunque fueron varios los que salieron. En cuanto se cerraron las puertas detrás de ella, las personas que se encontraban en el lado izquierdo del vagón, soltaron varias risas, todos se volteaban a ver tímidamente, encontrando en los ojos del otro un cómplice, suficiente estímulo para seguir con la risa. Tres muchachos trataron de ver a través del vidrio al causante de aquél chascarrillo (qué palabra, trae a la mente recuerdos de la preparatoria, de los amigos... pero basta de la asociación libre) que se había bajado, probablemente no soportó la burla de la sociedad del vagón de metro, sociedad demasiado exigente. La mitad del lado derecho parecían recelosos de no haber podido presenciar tan de cerca el suceso que precipitó la risa en los otros. Entre tanta carcajada, Paula se preguntaba qué había sido tan gracioso, quería saber que había motivado a esa interacción entre tantas personas desconocidas. La risa de los niños era la que más la intrigaba, estuvo a punto de pedirles una explicación ante tanta alegría. Sabía que no podía hacerlo, fuera lo que fuera, había sucedido en un instante y no era justo verbalizarlo y definirlo en términos concretos, era mejor que conservara un agradable recuerdo en la memoria de las personas. Por fin había aceptado que algunas cosas era mejor dejarlas en instantes, en situaciones que jamás volverán a presentarse por mucha fotografía o cámara de video que se utilice; si ella no fue partícipe del chascarrillo, no era motivo para angustiarse, era mejor pensar que ella había tenido una conexión con un gran escritor y que los demás no, aunque le daba rabia que las demás personas no supieran de ese instante que ella había vivido.
Al final, se decidió por preguntarle a un niño qué es lo que había pasado...



en honor a quien alguna vez pensó ver la cara de Borges en los murales del metro Insurgentes...

lunes, 5 de mayo de 2008

Finitud

Destino que nunca se agota
la inocuidad del flujo cotidiano magulla los frutos de la esperanza,
la proximidad y lo lejano, ambigüedad pura
la mente que se compone y descompone sin sentido,
el presente fugazmente se vuelve ayer
y el tránsito muere al instante,
el mañana ominoso que encarcela ilusiones
es diatribia obscena al pensamiento inquieto
y justificación de la absoluta incertidumbre,
la visibilidad se bifurca en planos discontinuos
y el conocimiento se esfuma en prismas rotos,
insignificancia del acto y hecho
constante deriva al abismo
muerte, omnipresente
finitud, castigo a la humanidad ingenua.

jueves, 1 de mayo de 2008

Ocio

En ocasiones a los dos nos gusta perder el tiempo. No es por ocio o porque no sepamos aprovechar lo que la vida nos ha otorgado, es más bien para sublevarnos a una forma de pensar y de vivir. Estamos tan sumergidos en el sistema de tiempo-es-oro, que es necesario que una pareja tome la decisión de cambiar y ver si así los demás nos deciden copiar. El tiempo lo perdemos de las maneras más espectaculares, aunque no nos guste adjetivarlo así porque suena bastante mercadotécnico.

Salimos algunos días a caminar por la calle, observar detenidamente cada casa y comercio que está a nuestro alrededor, en ocasiones, cuando realmente no tenemos nada que hacer, tratamos de memorizar todas y cada una de las personas que viven en cierta colonia. Nos gusta establecer correlaciones casi-científicas del tipo de persona que vive en cierta colonia y la forma en que las casas están construidas, aunque yo creo que la variable es más bien, el tipo de árboles que tiene una colonia con el tipo de personas que en ella habitan. A veces a ella se le ocurre memorizar las placas de los autos que están estacionados frente a las casas más extrañas, y trata de establecer cierta lógica guiándose por las conjeturas que le dice el tarot o el horóscopo, piensa que detrás de aquellos pedazos de metal se puede leer con ayuda de las posiciones de las estrellas, cierto trama celeste destinado a la vida mística de aquella colonia; aunque a mi me gusta creer que todas las letras de aquellas placas componen un mantra, al parecer el más divino de los mantras, que únicamente lo repiten los iniciados, que aceptaron el lugar tan extraño en el que viven por un poco de felicidad y de sosiego en el mundo.

Cuando no estamos de humor para caminar por la ciudad, preferimos quedarnos a tomar un café en algún lugar sencillo, que tenga bancas en la acera para poder contemplar a la sociedad y a la ciudad de una forma muy cercana. Recuerdo que un día mientras yo tomaba un café en mi pequeña tacita blanca, ella se apropiaba de mi mano y hacía el intento de leer mi futuro en ella. A mí me parecía algo bastante extraño, no porque no creyera que existía algún tipo de escritura en mi cuerpo que me revelara mi destino; lo extraño de todo era que me leyera la mano en un café, cuando podría haber leído mi provenir en la tacita blanca. Yo pensé que era como tratar de leer un libro en japonés cuando enfrente se tiene una copia en español y que para rematar se encuentra uno en España. Pero cada quien tiene su forma particular de complicarse la vida, lo cual es muy respetable.

Un poco más y casi descubrimos el secreto del universo, uno nunca puede estar seguro que lo que tiene enfrente es la realidad y no simples sombras de lo que no podemos percibir claramente, aunque tal vez con estos mantras, estas placas, estos paseos a pie, esta lectura de mano, nosotros hemos logrado visualizar la vida diferente; como aquellas experiencias en el subsuelo...

jueves, 24 de abril de 2008

Chicle de uva

Se efectuaba en el inmueble de la Opera de París la Conferencia Anual de Masoquistas Underground (en realidad nadie sabe de dónde salió el sufijo underground; pero se atribuye a un simple y llano snobismo) que buscaba afianzar la hermandad entre estos personajes, que se consideran estoicos de convicción y vocación.

Todos los asistentes esperaban con ansias desmedidas el final del evento para escuchar la última ponencia, que correría bajo la batuta de Camile Nadj, un francés de padres diplomáticos serbios, de quien se decía era el mayor intelectual martirista, cuya ideología, para algunos, poseía una condición dogmática.

El bullicio de la gente disminuía, entre más se acercaba el "Duque del azote" (apodo de Camile) al estrado, hasta que el silencio se convirtió en un imperativo. El franco-serbio soltaba una mirada agudizante que penetraba en cada una de las personas, quienes lo absorbían atenta y sumisamente, desenfundaba la pluma de su bolsillo, la alzaba y decía con firmeza "¡quiero ser un chicle de uva!"

Los concurrentes se miraban, entre sí, confundidos ante lo que habían esuchado. Algunos pensaron que era un mal chiste, otros que su genialidad se había transformado finalmente en locura y unos más sólo enmudecieron.

Después de una pausa, Camile retomaba la palabra. "Ustedes deben conceptualizar mi enunciado. Si fueran chicles, podrían disfrutar del masticado. Ahora imagínenselo por un instante; son amorfos, se introducen en la boca de una persona, comienzan a ser masticados, a veces lento, a veces rápido; se pasan de un lado a otro; los molares los aplastan, los colmillos los desgarran; son convertidos en bombas, explotan, son escupidos y, una vez en el suelo, pisoteados. Es la máxima del dolor, un hedonismo auténtico."

En el teatro, los asistentes adquirían una pose reflexiva después de haber escuchado el discurso del Duque, sin embargo, nadie levantaba la mano para hacer alguna pregunta al respecto, exepto uno, Eugene, académico costumbrista y botánico aficionado. Se puso de pie y, con la miraba de todos apostada en su ser, preguntó "¿Por qué uva?", Camile metió su pluma en la bolsa del saco, se dio la vuelta, y se retiró ante la incredulidad del respetable.

A la salida del evento, todos los masoquistas fueron a las tiendas de autoservicio más cercanas a conseguir chicles de uva, que masticaron hasta que les sangraron las encías. El Duque no volvió a aparecer en público; se rumora que para experimentar en carne propia ser goma de mascar, se aventó a un río infestado de hipopótamos y no salió con vida.

viernes, 11 de abril de 2008

Jacqueline du Pré: Pasión sin mesura

Cuán trágica es la historia cuando la muerte se lleva consigo el talento, virtuosismo y pasión de una de las mejores ejecutantes del violonchelo. La vida de Jacqueline du Pré comenzó con su nacimiento el 26 de junio en Oxford, Inglaterra y muy temprano, a los cinco años de edad, escuchó por primera vez el sonido del que sería el instrumento que la acompañaría en toda su existencia.

Du Pré realizó sus estudios, primero, en la London Cello School y después, a los siete años de edad, en la Guildhall School of Music, en Londres, bajo la tutela de William Pleeth. Tuvo estadías con los grandes maestros Pablo Cassals, en Suiza (1960) Paul Tortelier, en París (1962) y Mstislav Rostropovich, en Moscú (hasta 1966), este último, quien dijera de la chelista que era la única que podía equiparar o superar sus propios logros.

A la edad de 16 años debutó formalmente en el Wigmore Hall de Londres con el concierto de Elgar para Chelo, y después tocaría y grabaría esta misma obra con la Orquesta Sinfónica de Londres, bajo la dirección de Sir John Barbirolli; interpretación que le traería reconocimiento mundial, así como inmortalidad.

En la Navidad de 1966, Jackie conoció al pianista y director judío Daniel Barenboim y al siguiente año contraería nupcias con él. Este enlace matrimonial – comparado con el de Robert y Clara Schumann - resultaría profesionalmente fructífero, así como su amistad con los músicos Yehudi Menuhin, Itzhak Perlman, Zubin Mehta y Pinchas Zukerman, con quienes tuvo memorables presentaciones, al interpretar música de cámara, en especial la realizada en el Queen Elizabeth Hall de Londres con la interpretación del quinteto para piano La Trucha de Schubert.

A pesar del éxito, la tragedia le sobrevino cuando se le diagnosticó esclerosis múltiple en 1973. Poco a poco, conforme la enfermedad mermaba sus movimientos, su magia se esfumaba, las presentaciones eran cada vez más escasas y sólo podía dedicarse a impartir clases de chelo. Aunado a esto, Barenboim la dejaría por la pianista rusa Elena Bashkirova.

La una vez sonriente y vivaz Jacqueline, murió en Londres a los 42 años de edad, el 19 de octubre de 1987. Uno de los cinco chelos que tuvo – un Dadivoff Stradivarius 1712 valuado en alrededor de dos millones de dólares - está en préstamo al reconocido chelista Yo-Yo Ma. No obstante su muerte, nos dejó un legado enriquecedor gracias a sus magistrales interpretaciones, su estilo único de estremecer al público con sus movimientos oscilatorios de cuerpo y arco que detonaban en una pasión sin mesura; y son sus ejecuciones, que la sitúan en un escenario anacrónico, en un anaquel en la historia de la música, en suma, que la convierten en leyenda.

Escrito por Diavolo

Este es un artículo que publiqué en el periódico donde trabajo (Diario POR ESTO!, en Mérida)

miércoles, 9 de abril de 2008

Desde la primaria que recordamos la palabra ¡Simulacro...!


El nombre de Simulacro encierra algo lúdico, sobre todo para aquellas personas que no tienen tan olvidados sus años mozos. Muchos podrían recordar esa palabra como aquella que se utilizaba de vez en cuando en la primaria y que era un oasis cuando eramos niños, ya que una de las ventajas del simulacro era perder algunos minutos de clase y en el mejor de los casos, varios, debido a un mal cronometraje en la evacuación. ¡Siempre se tenía que hacer mucho más rápido! Recuerdo la cara de mi directora cuando todos estabamos en el patio y miraba su reloj, tomaba el micrófono y decía que en un temblor real sería insuficiente.

Nos pedía mayor disciplina, pero cómo pedirla cuando lo único que te interesa es convivir, a final de cuentas uno de los objetivos de la escuela es la socialización, única materia en que la mayoría pasábamos con 10, lástima que no estuviera en ningún historial académico.
Supongo que cuando eramos niños no le dabamos la seriedad necesaria ante tal medida de precaución, pero tampoco se podía exigir seriedad a unos niños que añoraban tener recreo para patear la pelota, ir a la tiendita o platicar sobre el programa de tv favorito.

De la misma forma, siendo adultos, no creo que le demos la seriedad necesaria al hecho de hacer literatura, que como nosotros lo entendemos, no es únicamente la división académica de los géneros y de las formas, sino la posibilidad de abarcar toda expresión escrita. Así que lo mismo tendremos: cuentos, ensayos, opiniones sobre diversos temas, relatos de viajes, o notas escritas en una servilleta (claro que trataremos transcribirlas siempre que se pueda)... etc.
Este Simulacro también está abierto a sus comentarios.