Destino que nunca se agota
la inocuidad del flujo cotidiano magulla los frutos de la esperanza,
la proximidad y lo lejano, ambigüedad pura
la mente que se compone y descompone sin sentido,
el presente fugazmente se vuelve ayer
y el tránsito muere al instante,
el mañana ominoso que encarcela ilusiones
es diatribia obscena al pensamiento inquieto
y justificación de la absoluta incertidumbre,
la visibilidad se bifurca en planos discontinuos
y el conocimiento se esfuma en prismas rotos,
insignificancia del acto y hecho
constante deriva al abismo
muerte, omnipresente
finitud, castigo a la humanidad ingenua.
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